De este pueblo escribía en 1830 don Baltasar de Perdomo cura de San Bartolomé, que el antiguo de Mozaga estaba sepultado por el Jable y que tenía una ermita dedicada a la Virgen de la Peña.
La devoción a la Virgen de la Peña, se debe a que algunos de sus primeros vecinos procedían de Fuerteventura.
El pueblo se encuentra dividido en dos partes, una pertenece a Teguise y la otra a San Bartolomé.
El vino y la arena de sus roferos, fueron protagonistas en la historia de la agricultura de este pueblo.